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Para absolutamente nadie es una sorpresa saber que los descubridores del nuevo planeta no solo colonizaban, sino además de esto se follaban a toda zorra a la que se hallaban por el camino para dejar su esperma en sus coños y que de esta manera naciesen pequeños con su sangre. Este tío está de aventuras por África y goza de una follada con una indígena que cuando descansa se pone a chupetearle la polla. La mujer seguro que no había follado jamás con un hombre blanco y se acaba llevando un buen polvo y una corrida no exactamente en el coño, sino más bien en su cara.