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Masajeándole los huevos al abuelo ¡La niña se merece el cielo!

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A sabiendas de que al ancianito de su abuelo le queadanban poquitos días en este planeta, la muchacha decidió agradar el último deseo del viejo. El tío sentía mucho dolor en sus huevos. Había demasiado semen amontonado en ellos y el, enclenque como estaba, no podía hacerse una paja para drenar un tanto la enorme cantidad de semen que había dentro de él. Su nieta, que estaba de visita en su casa, accedió a hacerle una pajilla al anciano a fin de que este pudiese fallecer en paz y relajado. La muchacha no solo hizo solo eso, sino asimismo se montó sobre el anciano y follo con él, haciendo que el cerdo se relajase todavía más.

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