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Esta madura no tiene dinero para adquirir galletitas de los boyscouts, con lo que como le chifan, debe buscar otra forma de lograrlas. Cuando el muchacho viene a su puerta ofreciéndole las galletas, como es buena puta, le responde que no tiene dinero, mas que se las puede ofrecer a cambio de sexo duro. Y el muchacho no se puede resistir al ver el cuerpazo que tiene la madura y al intuir que la tía es de las guarras que follan a lo salvaje, atragantándose con la polla y dejando que las penetres fuertemente mientras que la trata como una cerda.